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El concepto del intelectual según Cortázar

Posted by desearte en noviembre 17, 2006

Julio Cortázar, “Sobre la función del intelectual”, Argentina: años de alambradas culturales, Barcelona, 1984, pp. 92-96 

El concepto de intelectual e intelectualidad ha adquirido una nueva dimensión en la época contemporánea. Con nuevas necesidades, nuevos retos de la sociedad, la persona del intelectual ha cambiado su rol, su conciencia y sus campos de actuación se han ampliado en función de las necesidades.Julio Cortázar puede ser citado como un ejemplo de intelectual contemporáneo. Escritor prolífico de diversos géneros entre los que destaca su labor como escritor de cuentos, ha elaborado también manifiestos y textos referentes ha esta condición de intelectual que hemos citado.El texto “sobre la función del intelectual” es un buen ejemplo. Ya de entrada el autor sobreestima la capacidad del intelectual, dándole una utilidad totalmente política y subrayando su importancia en los movimientos de liberación en América latina. Podemos observar también la novedad de que el propio autor se identifica como intelectual activo y comprometido. En las antípodas de lo que expresaba Fray Luis de León con su “y sigue la escondida /senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido.” El intelectual ya no se recluye en el estudio y en el aumento de su saber como reafirmación personal, sino que debe usar sus conocimientos para cambiar las cosas, para luchar por la justicia. En el caso concreto de Cortázar, para acabar con las dictaduras y regímenes bananeros en América Latina, desde el punto de vista del marxismo, doctrina seguida por Cortázar.En más de una ocasión se utiliza el término “iluminar” para definir al intelectual. Una linterna que debe descubrir lo que él considera la verdad. Tarea que en su situación, exiliado por voluntad propia a causa de la dictadura argentina, se presenta sumamente difícil debido a dos factores: el exterior, la distancia con los receptores de su mensaje y el interior, la censura interna. En frente a estos dos problemas, el intelectual busca múltiples vías para propagar sus doctrinas y es cuando se encuentra el que denomina el tercer problema y el más temible: el analfabetismo de la sociedad que debe recibir sus ideas. En efecto, los regímenes políticos dictatoriales y retrógrados se han hecho servir de una voluntad expresa de no alfabetizar la sociedad para que no corran ideas peligrosas para su estabilidad, mientras que en diversos procesos revolucionarios progresistas la educación es uno de los factores primordiales.

Cortázar pues, nos muestra una visión del intelectual como conductor de opinión, dispuesto a transmitir unas ideas para que las “masas populares” las sigan a rajatabla. Es pues, una visión un tanto megalomaníaca, el considerar a las personas como simples absorbentes de información. Algo que sin embargo, es verdad. En la sociedad actual se lee más lo que nos llega por medios involuntarios que lo que realmente uno escoge, que por otra parte viene en parte determinado por la labor de concienciación que han llevado a cabo los autodenominados intelectuales, o otros que no lo son tanto. Porque lo que implícitamente explica Cortázar, aunque no explícitamente, es que estas vías de información, la alfabetización de la población, el ayudar a la gente a “pensar por sí misma” (¿es esto posible?), también puede ser aprovechado por otros entes con intereses bien diversos. En definitiva, toda una descripción del intelectual contemporáneo: comprometido, conciente de su condición de intelectual y auténtico conductor de opinión.

 Santiago Plaza

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Una respuesta to “El concepto del intelectual según Cortázar”

  1. vanesa said

    si creo q es cierto que cortazar ve al intelectual como conductor de opinion, el mismo autor produjo un giro rotundo ya desde su novela Rayuela, frente a la cual el lector no podia quedarse pasivo, sino que tenia la posibilidad de elegir como leer el libro, de esa forma el autor abolia la “vieja” forma de leer, en la que el lector simplemente leia y su labor terminaba alli, es todo lo contrario, el lector es amenazado, como se ve en el cuento “continuidad de los parques”; no puede quedarse simplemente observando sino que debe actuar. por eso el inntelectual no es solo que se “alimenta”, aunque si no lo hace no seria un intelectual o estaria lejos de serlo, sino que tambien el que “produce”, saca a la luz sus ideas, y aporta soluciones posibles a las exigencias de la sociedad.

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