Desearte, lo opuesto al arte

Revista cultural digital

Stray Cats, 22/07/04 22:00 h. (Sala Razzmatazz, Barcelona)

Publicado por desearte en Noviembre 17, 2006

El regreso del trío neoyorquino a Barcelona, después de más de 10 años de su última actuación en la ciudad Condal, cumplió con todas las expectativas previstas. El que aquí escribe llegó sobre las 21:30 horas tras la actuación de los barceloneses The Nu Niles -por alguna extraña razón volví a perderme, de nuevo, unos teloneros que prometían un gran concierto- en una sala Razzmatazz prácticamente llena y que poco tardaría en convertirse en una insufrible sauna provocada por el overbooking al que ya nos tienen acostumbrados los promotores de este tipo de conciertos (¿Por qué a nadie se le ocurrió cambiar la sala del concierto y encontrar un espacio más adecuado?).  Rumble in Brighton abrió la tormenta de Rock and Roll de un repertorio previsible aunque salvaje, ante un público completamente entregado desde el primer acorde, y mostró a unos Stray Cats para los que parece que no han pasado los años (sí, vale, están más mayores) y que no dieron ni un minuto de tregua a los asistentes. Pese a que el sonido no fue perfecto (y ya empiezo a sospechar que es cosa de la sala, tras tantos conciertos vistos en ella), se suplió con la potencia del directo de la banda: Brian Setzer volvió a demostrar ser un guitarrista genial; Lee Rocker, llenó la sala con el sonido de su contrabajo, y el show encima del escenario de Slim Jim Phantom –el único baterista que he visto que toque de pie y que acabó, como era de esperar,  Rock This Town subido al bombo de su batería golpeando los tambores- justificaron el abusivo precio de la entrada (36,50 € anticipada/40 € taquilla) que rápidamente desapareció de la mente de los asistentes (al menos algunos quedamos satisfechos, que en un directo, hoy en día, ya es mucho). Hablando en plata: íbamos a ver a los Stray Cats, sabíamos lo que iban a tocar, como lo iban a tocar y con lo que nos íbamos a encontrar (lo del calor se hubiera agradecido que fuera mucho menos, y el que quisiera ir a una sauna que se la pagara a parte), así que difícilmente alguien podría salir defraudado del concierto, más bien todo lo contrario.  En definitiva, Stray Cats dieron un repaso a los viejos éxitos (Runaway Boys, Stray Cat Strut, o Sexy & 17 por citar algunos de ellos), nos obsequiaron con un par de versiones (Ubangi Stomp y Say Mama) y terminaron con una arrasadora interpretación de Please don’t Touch. Ahora sólo hace falta que se animen, graben nuevo disco, planeen una nueva gira, y no tengamos que esperar 10 años más para volver a verlos en directo.

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