Desearte, lo opuesto al arte

Revista cultural digital

La puta conocida

Posted by desearte en noviembre 17, 2006

Más de cuatro años en la facultad de ciencias le habían familiarizado con todo el personal del bar aunque recuerda lo tímido que era antes de llegar a la universidad. Ese mundillo donde el tiempo transcurre a la misma velocidad que en el resto de los ámbitos sociales aunque las inquietudes políticas y culturales parecen desarrollarse como si de otra dimensión se tratase. Una dimensión alejada de la vida real donde se configuran ideas para crear un mundo perfecto. En ese ambiente junto con los colegas de clase y los conocidos de las asambleas, David pasó a ser un muchacho bastante extrovertido. Mientras deambulaba por el bar y se dejaba caer de vez en cuando por alguna que otra clase vivía el presente como le venía, sin preocuparse jamás por las cosas del futuro. Sin darse cuenta el futuro que nunca había valorado se le presentó de manera fulminante el día que dejó de ser alumno en esa facultad. David, a sus veintitrés añitos ya era todo un Señor Licenciado en Biología por
la Universidad Autónoma de Barcelona. Era el momento de pensar lo que realmente quería hacer en su vida. Biología era algo que siempre le había gustado pero sabía que su futuro laboral no tendría ninguna relación con la disciplina que había estudiado. Nunca quiso relacionar aquellas cosas que le apasionaban con la obligación, que siempre había supuesto, el hecho de tener que ganar dinero. Por lo menos en una familia obrera como la suya. Sus padres estaban muy orgullosos de David porque era el primer Licenciado de toda la familia y pensaban que de esa manera su hijo tenía el futuro asegurado. Pese a las ilusiones que su familia había depositado en él, David continuaba fregando platos los fines de semana en una de las cafeterías del centro de su ciudad. Durante la carrera éste había sido su trabajo y su principal fuente de recursos económicos aunque no siempre trabajó en el mismo lugar. Ésta era la cuarta cafetería en la que trabajaba. Ahora que no estudiaba tenía más tiempo para sus cosas, más tiempo para no hacer nada. Pensar era algo que no le gustaba hacer con frecuencia aunque sin quererlo era la actividad que más ocupaba su tiempo. Se encontraba en un estadio pensativo de su vida que muchos habrían calificado como un estadio de espiritualidad. Él prefería afirmar que estaba en
la Metafisica. A veces en el trabajo bromeaba sobre esta situación aunque algunos de sus compañeros no le comprendían.Muchas horas por delante sin tener nada serio que hacer o por, lo menos nada que fuera económicamente provechoso. Nunca se había planteado la posibilidad de alcanzar la felicidad en la vida gracias a un buen trabajo en el que pudiera desarrollar algunas de sus inquietudes. En este sentido no consideraba los trabajos que realizaba en la hosteleria como un obstáculo para su desarrollo personal. Ni siquiera la mala ostia de los encargados con los que había topado le habían hecho plantearse alguna de estas cuestiones. Ese tipo de faenas servían para alimentar una de las características más notables en la personalidad de David. Se trata de su gran curiosidad respecto a la vida de las otras personas, sobre todo si son desconocidas. Patear la cafetería durante horas recogiendo :las mesas sucias es una actividad muy jugosa para un curioso como David. Mientras trabajaba veía a varios centenares de personas al día, también escuchaba algunas de sus conversaciones. En más de una ocasión había sido capaz de percibir y entender hasta tres conversaciones diferentes al mismo tiempo. Sobre todo le interesaban las conversaciones de mujeres. Llegó a la conclusión de que las mujeres, por regla general y atendiendo a su experiencia voyeresca en las cafeterías, eran capaces de articular el doble de palabras en sus conversaciones que los hombres. Además también percibió que generalmente eran más extensas. La curiosidad de David por saber cosas de personas desconocidas traspasó los límites fisicos de su lugar de trabajo un día que se dirigía hacia la facultad para ver a los compañeros de
la UAB. Como siempre iba conduciendo su “fiesta” azul, aunque tenía casi quince años se encontraba en perfectas condiciones. Cuando se 10 compró a un conocido que vivía en la calle de atrás a la suya, el cuentakilómetros del ford no sumaba los veinte mil kilómetros. Para David fue una gran satisfacción poder conducir un coche de once años de antigüedad completamente nuevo tanto de motor como de carrocería. Sin habérselo propuesto tenía en su propiedad un auténtico serie limitada, con unas de características que lo hacían único, pocos coches fabricados en el siglo XXI marcan como velocidad máxima los ciento sesenta kilómetros por hora y en realidad no resisten con comodidad una velocidad de ciento veinte.Ese día David la vio por primera vez en la cuneta de la carretera comarcal que conecta Sabadell con Bellaterra. Durante los cuatro años y pico de carrera David siempre realizó el mismo trayecto de ida y vuelta entre la casa de sus padres y la facultad y nunca había percibido la presencia de prostitutas en esa zona de la ciudad. La verdad es que el primer día sólo visualizó a una de ellas. El aspecto de esa primera puta observada por David le llamó mucho la atención aunque no sabía explicarse asimismo las causas de la atracción que aquella mujer había despertado en él. La” semana siguiente descubrió que en aquel mismo lugar había una nueva mujer trabajando. Esta vez fue a la universidad para apuntarse al servicio de bolsa de trabajo. Aunque no le obsesionaba la idea de cambiar de trabajo empezaba a estar harto de los trabajos en cafeterías, leresultaban excesivamente mecánicos. Hasta el momento habían salvado ese aspecto de su trabajo las conversaciones ajenas que escuchaba.

David se empezó a obsesionar con el rostro de aquella mujer que había visto en la cuneta dos semanas atrás. Intento establecer a ojo su edad, primero le pareció que debía tener unos treinta años. Las ropas que vestía además de ser muy llamativas, debido al oficio, rejuvenecían su aspecto y mostraban una silueta envidiable para cualquier chica de unos veinte años. Sin embargo el rostro de aquella mujer era lo que delataba en ella una edad más avanzada. La tercera semana David encontró una de las causas que explicarían la atracción que sentía por aquella señora. Se trata de una característica muy peculiar que define y resume el busto de aquella señora; las proporciones alargadas de su cara y cuello le recordaban a las mujeres retratadas por Modigliani. David quedó fascinado por los cuadros y la vida del artista italiano. Por este motivo decidió bautizar con el nombre de Jeanne a la que, en ese mismo momento, pasaría a formar parte de su reducido número de amistades imaginarias. Decidió ese nombre como un homenaje a la que fue compañera sentimental de Amadeo, Jeanne Hebuterne. Tras afirmar en su interior la nueva amistad con Jeanne, David empezó a visitarla diariamente pero siempre desde su coche. Una manera un tanto anómala de visitar, pero no menos importante si tenemos en cuenta que ese mínimo contacto visual le era útil para regar y afianzar su amistad imaginaria. Lo mismo que se suele decir para el amor, en este caso sirve para la imaginación, “hay que regarla día a día para que no se muera”. Estas visitas transcurrieron durante tres semanas más, David empezó a aburrirse. Optó por una forma de contacto que por lo menos tuviera posibilidades de reciprocidad. Al principio pensó en la más sencilla: hacerse pasar por un cliente y propiciar un momento para explicarle la fascinación que sentía por ella. Rechazó este procedimiento porque,. David siempre había pensado que la amistad no se podía ensuciar con mentiras.De la percepción visual pasó a la comunicación escrita. Esta fue su segunda opción. A diferencia de otros lugares, la jornada laboral de Jeanne y su compañera era diurna, de modo que a partir de las nueve de la noche el lugar donde trabajaban o mejor dicho, donde contactaban con sus clientes era un lugar desierto, únicamente pasaban vehículos pero nunca se paraban. Aprovechando esa circunstancia David depositó en unas cajas que utilizaban para descansar mientras esperaban a los clientes, una primera carta dirigida a Jeanne. En ella le explicó que quería conocerla porque le resultaba una persona enigmaticamente fascinante. Incluso le confesó que se le había ocurrido la idea de escribir un1ibro donde..Sería. protagonista y que el tema principal sería la dignidad de las personas que trabajan en la prostitución. Para ello le explicó que necesitaba información sobre su vida y sobre su oficio en general.

Al día siguiente María Circe descubrió el sobre que contenía la carta de David mientras guardaba la botella de agua y el bocadillo detrás de la caja porque había llegado un cliente en su 4×4 rojo, un tipo de vehículo muy de moda por el uso familiar que se le da. Por eso no es extraño encontrarlos aparcados en el centro de las grandes ciudades mientras transcurre la jornada laboral de los trabajadores de las oficinas más cercanas. La tranquilidad visitó la persona de David durante menos de dos horas desde que dejó la carta a Jeanne. Empezó a cuestionarse si la carta tenía posibilidades de ser descubierta por ella. Aunque la encontrase quién le garantizaba que la leyera y decidiera responderla. Dudas de este tipo impidieron que el sueño conquistase el cuerpo y la mente de David durante toda la noche. Esto era precisamente lo que no le preocupaba porque al día siguiente cuando la mayoría de las personas tenían que cumplir con sus obligaciones cotidianas, él libraba en el curro. Cuando se despertó en casa ya habían ­comido, su padre incluso ya había vuelto a trabajar por la tarde. Comió poco y cogió el coche para acercarse a la oficina de Jeanne. Consiguió verla pero no se atrevía a acercarse y preguntarle si había leído su cartas. Sus dudas se acentuaban en situaciones tensas como ésta. Prefirió esperar a la noche para visitar el lugar y hurgar en aquellas cajas donde ellas se sentaban. Recogió un sobre verde de un tamaño inferior al que él había depositado. Se moría de ganas de leer aquella carta pero la vergüenza le impidió hacerlo. Cuando llegó a casa la respuesta escrita de Jeanne le sorprendió enormemente. Maria Circe reaccionó positivamente a la propuesta que le había hecho.El verdadero objetivo de David no era únicamente conocer a aquella mujer tan misteriosamente atractiva, había llegado a una conclusión, lo que realmente quería hacer en su vida era escribir una novela de amor sobre una prostituta. En la carta David le pedía una serie de informaciones sobre su privacidad y su trabajo. La primera vez ella no le facilitó dicha información pero le dio las gracias por considerarla tan guapa al compararla con Jeanne Hebuterne. Además añadió que le parecía muy bien la idea de escribir aunque el tema le pareció un poco arriesgado porque pensaba que se habían creado muchos tópicos entorno a él. La sorpresa invadió doblemente el estado metafisico de David, por un lado la belleza de aquella señora, por otro la cultura que había demostrado tener al conocer a Modigliani y opinar sobre literatura. David estaba desconcertado pero pensó que había tenido mucha suerte. Decidió empezar a escribir su novela en ese mismo instante, aprovechando la inspiración inmediata, el silencio y la soledad de las noches encerrado en su habitación. Le dio un nuevo nombre a Jeanne que pasaría a ser la protagonista de sus escritos. Después de rechazar tres nombres que se le ocurrieron pensó que el más acertado seria María Dolores. Ese nombre caracterizaba dos aspectos que, según David, definían la vida de las prostitutas. El dolor, de verse obligadas a prostituirse, era la raíz del nombre Dolores y el desenfado superficial que debían aparentar aparecía representado en el diminutivo Lola. María Dolores tenía treinta y ocho años, dos hijos, y estaba casada desde hacía trece años con un cabrón de marido que le pegaba. Su motivación era ganar dinero para poder irse de casa con Beatriz y Fermín, de ocho y doce años respectivamente. David ya tenía los personajes principales de su novela pero le faltaba más información o nuevas dosis de inspiración proporcionadas por su Jeanne. Al día siguiente, nuevamente al anochecer, David depositó un nuevo escrito para Jeanne. Esta vez le insistió en que le proporcionase información sobre su vida privada, rogó que le revelase su nombre verdadero.

Moisés Ruiz

(Continuará)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: